Diarios de la Ucrania

Familia Guerra Forero – La Ucrania – Líbano Tolima – Aprox 1985 – 1986

Año 2004

Hace poco me aventuré de nuevo al campo, lugar donde transcurrió gran parte de mi infancia, colmado de nevados y cafetales, lamido por cañadas innombrables. En el exilio citadino la había extrañado, mi Ítaca salvaje.

Yace mi finca en la geografía del Tolima, ligero terruño sembrado con manos de burguesitos y campesinos (una muralla). En el Líbano, pretéritas luchas de bandoleros, gamonales y bolcheviques socavaron el alma de sus gentes, escudriñaron en ella hasta dejar rastros intocables de temores.

La luna transcurrió y las cosas cambiaron. Sólo quedaron los bolcheviques, eran ellos contra sus gentes. El miedo se filtró en mi familia, las prolongadas estadías en mi finca mutaron hacia ligeras travesías esporádicas. Esto duró hasta que en mi tierra embutieron un occiso militante luego de una toma fallida al corregimiento cercano, desde entonces, a mis ojos les fue prohibido el placer de recorrer su flora.

El tiempo se encarga de cambiarlo todo, los guerrilleros fueron despojados de sus terrenos por los para-militares (me pregunto, ¿y quién lucha para-Colombia?), el ejército comparte el botín, y las cosas se han calmado un poco, pero los desaparecidos continuarán desapareciendo y los “desaparecedores” continuarán desapareciéndose. Sólo hasta ahora recorro de nuevo la flora impasible de mi finca, no sólo el sudor refleja el paisaje, la tristeza hace mella y no quiero retornar al presente.

Año 2014

La luna ha continuado mutando de cara. La región está cada vez más hermosa y pujante. El presente es esperanzador e invita a estar atento. La finca continua ocupando un vértice de esa fértil cordillera central de nuestro país. Es un lugar sencillo, sin manierismos, impregnado del humor a guayaba en el manto templado de la niebla tropical. Sus pendientes están aliñadas por el refulgente verdor de los cafetos y sus bolas rojas, rojas. Su tierra negra es vida profusa y ciega. No hay otro paraíso en esta orilla.

Año 2024

Esta entrada en el diario está aún por escribirse. Esperamos escribir esta historia junto a ustedes.

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