¿Sabes cuanto vale realmente el café que te tomas?

El acto de tomarnos una taza de café comprende un sin fin de relaciones. La taza que nos tomamos es fruto del trabajo de muchas personas, de relaciones comerciales, del clima, de la tradición, de la acción e interacción de millones de microorganismos. La taza que nos tomamos tiene un valor, este debería representar todos los recursos que intervienen para hacerla posible, y dicho valor debería repartirse de una manera justa.

Desafortunadamente, aunque en algunos lugares estés pagando lo que verdaderamente vale una taza de café, este valor no está bien distribuído.

Por un lado, el valor de la taza que te tomas muchas veces no está teniendo en cuenta el uso sostenible de los recursos naturales. Mucho café es fruto de agricultura extractiva, que premia el obtener una cosecha hoy, apunta de químicos o prácticas que seguramente no permitirán que la taza que te tomas, se produzca allí en el futuro. El uso sostenible del recurso natural, las prácticas que promueven que los ecosistemas mantengan el equilibrio que por millones de años han forjado, la siembra con consciencia que no busca maximizar el producto final, sino regenerar y conservar, tienen un alto valor económico, y éste ni se cuantifica, ni se paga justamente. 

Por otro lado, en el sistema actual de comercialización el valor de la taza que te tomas está mal distribuido. Si por ejemplo te tomas un café a 4,000 pesos. De estos 4,000 pesos le quedan a quién lo siembra 65 pesos.. es decir menos del 2%. El resto del valor, y la ganancia real, se queda en los intermediarios. 

El caficultor, para recibir ese 2% debe cuidar tres años la mata que produce el café que te estás tomando. Esto, en muchos casos le cuesta mucho más dinero que el que recibirá. Por eso en muchos lugares el café se queda en la mata sin ser recogido, por eso también muchos jóvenes no ven ni viable ni deseable continuar con esta tradición. 

Ahora, si el café baja en la bolsa de Nueva York, o si la gasolina sube, o si no llueve, quién lleva del bulto.. es quien lo siembra, tu seguirás pagando los mismos 4,000 pesos, pero quién lo siembra puede no estar recibiendo ni siquiera lo que le vale recogerlo.

Es por eso que, cada vez que compras una taza de café estás tomando una decisión muy importante. Puedes comprar directamente a quien lo siembra con respeto y cuidado, y así apoyar a quienes trabajan para que esta tradición cafetera perdure en las generaciones venideras.

Ojalá que cada vez que tengamos una taza de café en nuestras manos, nos demos cuenta de todo lo que la hace posible, y de la decisión que nos estamos tomando.

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