Sembrando al pié de un gigante furioso.

De nuevo el gigante amenaza. Este mes se cumplen 34 años desde la erupción del Nevado del Ruiz que provocó la tragedia de Armero. El recuerdo de lo que sucedió, y el temor de que el gigante de nuevo sacuda la tierra, y la vida, sigue latente.

Recibimos esta semana una nueva circular de alerta, esta vez generada por la Jefatura de Gestión del Riesgo, Medio Ambiente y Cambio Climático de Caldas. En ella se hace un llamado a todos los municipios bajo la influencia del volcán a estar preparados, pues se están monitoreando movimientos inusuales, y preocupantes, en las estribaciones de la gran montaña.

El café que te tomas es producto de todos estos movimientos tectónicos. La vida y la muerte danzan constantemente, la una alimentado a la otra y viceversa. Este territorio EntreVolcanes es increíblemente fértil gracias a las cenizas que desde las entrañas de la tierra son lanzadas por la fuerza del volcán, depositándose sobre el escarpado terreno al pié de los nevados. Como dicen por acá por el Líbano, Tolima:

“Aquí, lo único que no se da.. es lo que no se siembra”

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